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martes, 21 de febrero de 2017

Evidencias desconcertantes (Por Wise Blood)

En este blog urgimos a aquellos que nos leen a meditar serenamente sobre la pertenencia a la religión denominada Testigos de Jehová.


Creemos en la libertad religiosa y en la legitimidad de que cada uno piense lo que quiera. Esto a su vez entraña nuestro derecho a tener una opinión sobre este asunto y nos conduce a la responsabilidad de transmitirla a los demás, junto con las experiencias que podamos aportar.

Dentro de las actividades discutibles de esta organización hay unos hechos que son incontestables y otros que son matizables. Un ejemplo de éstos últimos es el asunto de la sangre: no se admiten transfusiones sanguíneas incluso cuando esto provoque trágicas consecuencias. Entendemos que una persona adulta y plenamente consciente se niegue a transfundirse si ésa es su creencia cabal. Los matices surgirán si se trata de un menor, de una persona que está inconsciente o si el enfermo actúa bajo presión.

Dejando de lado los hechos matizables, quiero exponer los incontestables, esto es: hechos irrefutables que resultan evidencias desconcertantes de primera mano que de por sí deberían provocar una reflexión cautelosa inmediata sobre el ingreso o permanencia en los Testigos de Jehová.

Paso a enumerar los que para mí son más importantes.

Profecías: ninguna se ha cumplido. El fin del sistema de cosas nunca llegó. Se han dado muchas fechas, todas con resultado negativo. Es importante reseñar que las profecías son la base sobre la que se sustenta todo el sistema de creencias de esta confesión. A medida que las fechas han ido fallando, la doctrina se ha ido modificando con una elasticidad sorprendente. Hemos pasado de “la generación que hubiese conocido todas estas cosas” a “la generación que haya conocido a la generación que haya conocido todas estas cosas”. A todo esto se añade el hecho de que la organización no reconoce ningún error y arguye que ahora hay “más luz sobre este asunto”, a pesar de que no se ha informado de ningún acontecimiento o descubrimiento que proporcione ese aumento de la “luz”.



Biblia: la traducción del nuevo mundo, que es la biblia de los Testigos de Jehová, presenta diferencias insostenibles con la mayoría de las traducciones de prestigio. Simplemente dice cosas distintas que afectan a asuntos doctrinales importantes y que resultan sospechosamente proclives  a sus doctrinas.

Archivos falseados: los textos digitalizados de las publicaciones antiguas disponibles en Internet  se han modificado para adaptarse a las doctrinas actuales. Los tomos físicos de La Atalaya (órgano oficial de la organización) que todos guardamos en casa son diferentes a los tomos dispuestos de forma telemática por la sociedad.

Juicios de honor: los tribunales que esta religión dispone para juzgar a sus prosélitos son ilegales y carecen de garantías procesales. Sus miembros no tienen formación legal alguna y no se permiten abogados.

Abuso de menores y pedofilia: en los Testigos de Jehová el porcentaje de abusos a menores es muy superior a los de otras órdenes religiosas. Esto se debe en primer lugar a la fuerte represión sexual a la que un testigo de Jehová está sometido y en segundo lugar al hecho de que en sus audiencias judiciales se precisa el testimonio de un tercero físicamente presente en el acto que, lógicamente, nunca está. En consecuencia el pedófilo o abusador resulta exculpado, queda libre para repetir su proceder y reincide. El comité judicial no avisará a la policía ni recomendará acudir a un médico forense, que podría dar parte al juzgado. Como se verá más abajo, la organización desaconseja los tratamientos psicológicos o psiquiátricos.



Castigos a la disidencia: La organización persigue y castiga a los disidentes o sospechosos de serlo. Si existe algún punto de discusión que afecte a la doctrina y éste se expone abiertamente, el disidente es castigado con el ostracismo por amistades, familia y cualquier otro feligrés durante toda su vida.

Formación superior: esta organización critica duramente la educación universitaria y utiliza técnicas de disuasión contra la universidad con los jóvenes.

Dinero: aparte de las contribuciones voluntarias, el dinero usado para pagar el local de reuniones (Salón del Reino o Salón de Asambleas) es aportado por los testigos de la congregación o circuito correspondiente. Si ha habido algún préstamo de la central, éste suele ser pagado por la congregación siéndole aplicado un interés mayor que la media de los intereses de las entidades financieras. Sorprendentemente, en todo momento el inmueble es propiedad o dominio de la central. Animo a los lectores a comprobar en el registro de la propiedad a quién pertenece el Salón una vez ha sido pagado por los feligreses. 

Desde aquí les pedimos que contrasten cada uno de estos puntos e investiguen su veracidad. Que lo hagan de forma tranquila e imparcial. Que se formen su propia opinión.


Consulten a los ancianos de su congregación si lo creen necesario. Observen su reacción y háganse una composición de lugar.

Piensen que cualquiera de estos puntos, por sí solo y una vez comprobado, es una razón de peso para replantearse la pertenencia a este credo.

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