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sábado, 10 de junio de 2017

Reflexiones sobre la vida de Fred Franz

"Reflexiones sobre la Vida de Frederick W. Franz (1893-1992)"

Paul Blizard


El 24 de Diciembre de 1992, el New York Times daba la noticia de la muerte de Frederick William Franz, cuarto presidente de la Watch Tower Bible and Tract Society. El anuncio decía que la muerte de Franz había ocurrido el 22 de Diciembre en su residencia de la sede central de la Sociedad Watch Tower en Brooklyn. Él tenía 99 años de edad. Su obituario añadía: “Un punto culminante en su carrera fue la asamblea o convención de los testigos de Jehová de 1958, cuando se dirigió a un auditorio de 253.922 personas reunidas en el Yankee Stadium y en el Polo Grounds.”
Cuadro de artista de cuando Franz era joven...Las primeras nociones que tengo de éste hombre son de cuando yo era apenas un adolescente y, como buen testigo de Jehová, preparaba junto con mi familia nuestro automóvil Pontiac para dirigirnos a la Asamblea Internacional en New York City en 1955. Las únicas vacaciones que tomábamos eran para realizar estos dificultosos viajes anuales a tales asambleas.
Nunca me olvidaré de los millares de personas que llenaban el Yankee Stadium para la Asamblea "Voluntad Divina" en el mes de Julio. La Asamblea se prolongaba por unos extenuantes ocho días. Nosotros nos alojábamos en un Hotel de categoría inferior que nos hacía un buen precio, todo organizado por el Departamento de alojamiento de la Watchtower.
Una tarde, cuando estábamos en el estadio, mi madre despertó del sueño a mi padre, le mostró el programa y le dijo emocionado: “¡El hermano Franz va a hablar a continuación!”. Yo no había escuchado nunca hablar al 'hermano Franz'. Había escuchado hablar al 'hermano Knorr', el presidente, por eso me  preguntaba: “¿Quién será el hermano Franz?” La multitud se quedó expectante y silenciosa cuando fue anunciado su nombre, como si el propio Jehová fuese a hablar. Franz subió a la tribuna y comenzó a hablar con voz muy alta, parecida a la de un vendedor de pescado de Oriente Medio. Al comenzar el discurso, sus gritos captaron de inmediato mi atención, aunque poco después perdí todo interés, embrollado como estaba en sus retóricas profecías y sus cumplimientos. Más tarde, ese mismo día, escuché decir a algunos amigos: “¡El discurso que dio el hermano Franz fue muy ‘profundo’!” Fue profundo, pero no para mí. Para mí fue confuso. Franz parecía estar siempre en una sintonía diferente a la de otros Testigos. Sus discursos estaban llenos de 'tipos' y 'anti-tipos' del Nuevo Testamento, que raramente se conseguía seguir.
Así fueron mis primeros conocimientos del "hermano Franz". Yo fui criado como Testigo de Jehová. Mi abuelo se hizo un “Russelita” en 1910 y tenía una “Eclesía,” organizada por la International Bible Students [Estudiantes Internacionales de la Biblia], en su casa. Se acreditaba de haber conocido personalmente al fundador de la Watch Tower, Charles Taze Russell, debido a su profesión de médico. Muchos miembros del Cuerpo Gobernante de la Watchtower eran huéspedes de nuestra casa y amigos personales de nuestra familia. Esta perspectiva me hacía tener una visión de la Watchtower que pocas personas tenían.
A lo largo de los años fui conociendo mejor al hermano Franz. En nuestro Salón del Reino era constantemente traído a colación las habilidades y doctorado de este hombre de diferentes lenguas, incluidas el hebreo y el griego. La Sociedad Watchtower había hecho disponible a nuestro Salón del Reino copias del libro de A.H.Macmillan intitulado “Faith on the March” [La Fe en Marcha], de 1957 (Prentice-Hall, Inc., Englewood Cliffs, N.J.).
Macmillan era un representante de la Watchtower, por muchos años amigo de nuestra familia. En nuestra casa le llamaban “Mack.” Podíamos confiar en él. Al final, él era de Betel, la sede mundial de la Watchtower. Macmillan escribió un libro y dijo lo siguiente respecto de Franz:
“Él obtuvo la titulación de la Universidad de Cincinnati y le fue ofrecido el privilegio de ir a estudiar a Oxford o Cambridge, en Inglaterra, becado por Rhodes” (p.181)

“Habla español y tiene un fuerte conocimiento del portugués y el alemán, así como es conocedor del francés. Él también es un perito en el hebreo y el griego, así como en el siríaco y en el latín, y todo esto contribuye para que sea una figura de entera confianza para el equipo editorial del [Presidente Nathan Homer] Knorr” (p.182).
Yo tenía cerca de 8 años de edad, cuando mi madre me presentó a Knorr en el Salón del Reino. Ella lo conocía personalmente. En 1940, Knorr le había invitado a que estuviera en la primera clase de la Escuela Misional. Ella declinó la invitación temiendo ser enviada a África. Era amedrantador encontrarse con el presidente. Después de estrechar su mano, mi madre le dijo: "Paul desea ir a Betel cuando sea grande." Recuerdo que Knorr miró severamente hacia abajo y dijo: "Es un trabajo duro." Tocó mi cabeza con su mano y continuó.
No me daba cuenta en ese momento que cerca de doce años después, el 14 de Abril de 1973, con 19 años de edad, recibiría una carta de Knorr, invitándome para ir a Betel. Por cierto, él no se acordaba de mí cuando llegué a Betel. Era simplemente uno de los muchos 'nuevos jóvenes' que acababan de llegar para trabajar. Deprisa aprendí que la única razón por la que Knorr conocía los nombres de algunos, era si esa persona había estado metida en problemas. Knorr era un hombre de negocios, frió, con poca personalidad y muy poco preocupado por los problemas de otras personas. Tenía poca paciencia y reinaba con 'mano de hierro' [de forma autoritaria]. La mayoría de los miembros del equipo de Betel estaban aterrorizados con él.
Franz, al contrario, era agradable y educado. Pude verlo de cerca en 1972, en el hall de Betel, y su modo de vestir me impresionó por lo extraño. Él usaba a menudo una camisa de franela a cuadros y bolsillos, una corbata de seda y unos bombachos marrones de pana. ¡Ya quisiéramos nosotros en Betel haber vestido como él vestía!. Era frecuente que Franz solicitara que alguien le acompañara el trayecto de los comedores hasta las habitaciones por causa de su mala vista. Recuerdo haber recorrido muchas veces con él este trayecto hasta el complejo. Era excitante estar cerca del hombre que había admirado como 'el más refinado' por Jehová.
Más adelante, pasé a formar parte de un grupo que se reunía con Franz las tardes de los miércoles para reconsiderar y discutir el 'texto diario' o un pasaje bíblico. Nunca me olvidaré de su voz profunda, como separando las sílabas: "Herrrmaaaanooo Blizaaaaard, ¿qué comentario tiene usted para este texto?" Yo intentaba dar mi mejor interpretación. Un vez dí una respuesta errada y recibí una respuesta violenta.
Los testigos de Jehová son enseñados que el propio Jehová trata directamente con un grupo conocido como "el resto ungido" y que los demás testigos de Jehová deben tratar con Él a través de la Sociedad Watchtower. Esto me intrigaba, por lo que en cierta ocasión me atreví a preguntar: “Hermano Franz, en vista de que la Sociedad Watchtower en Brooklyn es el único canal por el cual Dios habla a través de sus publicaciones y así por años, ¿cómo es que algunos del 'resto ungido' pueden obtener información de Dios por otros testigos? Quiero decir... ¿cómo es que un hermano de una isla o una región pequeña y apartada, por ejemplo, transmite alimento espiritual de Jehová para otros?”
La cara de Franz se transformó al responder: “¿Cómo?... ¿Cómo?... Por distribuir el mensaje con una revista de La Atalaya, ¡de esa manera!” Con esto, él se retiró para su dormitorio. Fin del discurso. Yo no pensaba que una pregunta ingenua como la mía, iba a provocar una reacción como aquella. Ninguno en Betel conseguía responder a aquella pregunta, sin admitir que ellos eran los únicos que distribuían las verdades, más esto contradecía lo que enseñaban. La reacción de Franz me resultó demoníaca. Cuando comenzamos a cuestionar la fundación de la Watchtower, Satanás comienza a actuar.
Frederick William Franz (12.Set.1893--22.Dez.1992)Franz nunca afirmó ser un administrador. Él era un escritor y un investigador. Knorr, al contrario, nunca afirmó ser un perito bíblico. El fuerte de Knorr era escribir reglas para los testigos de Jehová de a pié. Knorr tenía que recurrir constantemente a Franz para interpretar las Escrituras. Había un dicho en Betel bastante ilustrativo de lo que se pensada. Se decía: “Si aparece un artículo sobre el sexo, fue Knorr quien lo escribió, si es sobre la Biblia, fue Franz.” Podemos decir que Franz fue quien dio forma a la teología de la Watchtower durante más de 70 años. Mi opinión es que Franz escribió muchos libros atribuidos a Joseph Rutherford, el segundo presidente de la Watchtower. Si comparamos libros de la Watchtower de la década de 1920 e 1930 con libros escritos por Franz en la década de 1950 al 1960, el estilo de Franz está incuestionablemente allí. Está claro que Franz fue el principal “traductor” de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, que es una traducción exclusiva de la Biblia, hecha por los Testigos de Jehová. Es probable que además de su fundador Charles Taze Russell, ninguna otra persona haya tenido tanta influencia en las doctrinas de la Watchtower como la tuvo Franz.
Aún después de salir de Betel en 1976, continué respetando y admirando al hermano Franz. Yo lo consideraba una eminencia en el tema espiritual. Todos los otros miembros del Cuerpo Gobernante que yo conocía, con excepción de Milton Henschel, el sucesor de Franz en la presidencia, parecían ser hombres de negocios, De hecho, Henschel, un amigo de mi familia, era un hombre simpático, al cual estuve a punto de pedirle prestado dinero en una emergencia cuando estuve en Betel. Con Knorr y los otros nunca habría considerado siquiera esa opción.
Algunos años más tarde, cuando mi esposa y yo nos hicimos cristianos, descubrimos la verdad acerca de Franz. Entonces pude ver el error de este hombre, que era 'perito en el engaño' y se cegaba para no ver la verdad del Evangelio. Como Franz fue el principal arquitecto de las enseñanzas de la Watchtower durante más de 70 años, comprendo cómo él estaba controlado por los demonios intensamente. Se rodeó de un aura durante su vida. Pocos se atrevían a desafiarlo. Él era la única persona de Betel que vivía encerrado en su cuarto tanto tiempo como quería. Todos los otros deseaban vivir como él. Recuerdo en una ocasión que había un mensaje para ser entregado en el dormitorio de Franz. Me ofrecí para hacerle llegar el mensaje. Me impidieron tal acto, diciéndome: “No lo incomodes. Vamos a mandarle el mensaje de forma normal. Él puede estar recibiendo una revelación." Me sobrevino un sobresalto pensando que Jehová Dios tenía una relación especial con él.
Desde una perspectiva cristiana, la historia de Franz es trágica. Él era un joven brillante, sincero, que decía haber sido llamado para el ministerio de Cristo, pero que sin embargo fue desencaminado por Satanás. He obtenido una copia del Anuario para 1911 del Liceo de Woodward [Woodward High School Yearbook [Anuário de 1911 do Liceu de Woodward] del expediente de Franz junto a su fotografía. Dice así:
“He aquí un joven modelo a imitar, pues trabajó arduamente en las aulas, en primer lugar, para establecer una buena base para el futuro, y después, por causa del efecto que hizo para su carácter. De este modo, él se estableció más sólidamente con cualidades de eficiencia, exactitud y fiabilidad. Él era un miembro activo tanto del Club Dramático como de la Asociación Atlética, y de esta manera se relacionaba sin dificultad con otros estudiantes de la escuela. Él tenía aquella propiedades que caracterizan el ‘esfuerzo americano’ de aceptar responsabilidades que acompañan o apoyan el verdadero éxito.”
Después de su formación en el Liceo de Woodward de Cincinnati, en 1911, él asistió con frecuencia a la Universidad de Cincinnati. Con todo, él no llegó a acabar el curso que estudiaba, ni llegó a ser Licenciado, tal como él mismo reconoció bajo juramento en un tribunal escocés en 1954. Es por eso que obtuve el registro de Franz de la Universidad de Cincinnati, que a pesar de mostrar que él era un joven con profundos conocimientos, prueban que Macmillan exageró las credenciales de Franz en su libro Faith on the March [La Fe en Marcha]. El registro muestra que Franz fue un estudiante que sobresalió por encima de la media, con clasificaciones medias de 3.63 en una escala en la que la nota máxima era 4.0, pero no pudo conseguir ninguna titulación, tal como Macmillan declaró, porque no llegó a terminar el curso. Él completó sólo seis semestres y ganó 84 horas de créditos. Después desistió en lo mejor de sus años de adolescente, en la primavera de 1914. Franz dijo que estaba preparándose para ser ministro Presbiteriano, pero en otoño de 1913 fue captado por el “Russelismo” y poco después desistió de sus estudios de la Universidad de Cincinnati. Tal vez Franz, como tantos otros estudiantes universitarios que no saben qué hacer con vida, cayó en las manos y fue engatusado por los habilidosos manipuladores de la Watch Tower.
Algunos Testigos dicen que el libro de Macmillan ya no puede ser considerado una buena fuente, pues fue publicado en 1957. Con todo, los líderes de la Watchtower lo citaron tan recientemente como en 1981 para validar las credenciales de Franz. En Enero, fue remitida una carta a Betel solicitando información acerca de las credenciales de Franz. La respuesta dada por la Watchtower, datada el 20 de Febrero de 1981, decía:
“Damos atención a su carta de 23 de Enero de 1981. En respuesta a sus preguntas respecto a las habilidades del hermano Franz, incluímos una fotocopia de la página 181 de la publicación Faith on the March[La Fe en Marcha]. Esperamos que sus comentarios sean de utilidad para usted.”
La carta estaba rubricada por el sello oficial “Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc." Más recientemente, la Sociedad y Franz reconocieron que el libro de Macmillan no fue exacto. Franz escribió su autobiografía intitulada “Lo que he visto en mis 93 años de vida” en la revista La Atalaya del 1 de Mayo de 1987. En ese artículo, él escribió:
"Un punto sobresaliente de mi vida académica fue cuando el doctor Lyon, el presidente de la universidad, anunció a una asamblea de estudiantes en el auditorio que yo había sido elegido para ir a la Universidad Estatal de Ohio para examinarme, en competencia con otros, por la Beca Cecil Rhodes, lo que me calificaría para ser admitido en la Universidad de Oxford, en Inglaterra."
Hacer exámenes de calificación para obtener una Beca de estudios es muy diferente de lo dicho por Macmillan, que afirmó: "él obtuvo la titulación de una Universidad de Cincinnati y le fue ofrecido el privilegio de ir a Oxford o Cambridge, en Inglaterra, becado por Cecil Rhodes.” Volviendo al artículo de La Atalaya acerca de Franz, leemos: “Aprecié el haber satisfecho los requisitos para obtener la beca.” Por tanto Franz admitió que no recibió la beca de estudios, sino que ‘satisfacía lo requisitos para obtenerla,’ que es muy diferente a decir que "le fue ofrecido el privilegio de ir a Oxford o Cambridge, en Inglaterra, becado por Cecil Rhodes,” como Macmillan había escrito.
¿Adónde fue Macmillan a buscar información para su libro de 1957? Sin duda fue de su superior Franz que recogió esa información. Al escribir su autobiografía, Franz probablemente nunca imaginó que su registro de 1911 sería examinado. De nuevo, el registro prueba que él era un mentiroso. Compare la afirmación de Macmillan acerca de los conocimientos lingüísticos de Franz con el registro. Macmillan escribió:
“Franz tenía un fuerte conocimiento del portugués y el alemán. También conocía el francés. Él también era un perito en el hebreo y griego, el siríaco y el latín."
El registro universitario de Franz revela evidencias irrefutables. Primero: los estudios principales de Franz fueron en griego clásico, de los cuales acumuló 21 horas semestrales. Segundo: había un curso de griego bíblico que la Universidad de Cincinnati ofrecía en aquel tiempo. El catálogo de 1911, pág. 119, ofrecía un curso que se intitulaba: “El Nuevo Testamento - Un curso de gramática y traducción.” Franz fue a éste curso de dos horas, que no pasa de ser una introducción al griego del Nuevo Testamento. El idioma griego que estudió Franz tenía un sistema de gramática diferente del griego de la Biblia fue escrita. La alegación de que Franz fue 'perito' en hebreo, siríaco y latín, es mentira. El hebreo y siríaco no eran asignaturas que se enseñaran en la Universidad de Cincinnati. Franz sólo tuvo 15 horas de Latin, lo que difícilmente cualificaría a alguien como "perito". Compare la autobiografía de Franz con este registro:
“¡Qué bendición fue estudiar el griego bíblico con el profesor Arthur Kinsella como maestro! También estudié el griego clásico bajo la guía del doctor Joseph Harry, autor de algunas obras en griego. Yo sabía que si deseaba ser clérigo presbiteriano tenía que dominar el griego de la Biblia. De modo que me apliqué vigorosamente a los estudios y aprobé el curso.” (La Atalaya, 1 de Mayo de 1987, pág. 24)
En la autobiografía de Franz da la impresión de que la parte principal de sus estudios en griego fue "griego bíblico" recibido del Professor Kensella y que el griego clásico que estudió con el doctor Joseph Harry fue secundario. Al contrario, la verdad es que Franz solo tuvo una disciplina de "griego bíblico" que tuvo una duración de dos horas. Las restantes 21 horas que recibió clases de griego, eran de griego clásico. También es de destacar que la segunda parte del curso de 1911, Arthur Kensella no tenía aún el doctorado. Por esa razón, Kensella daba clases a jóvenes noveles y principiantes.
Franz nunca puso objeción ni aclaró las inexactitudes presentes en el libro Faith on the March. El modus operandi de la Watchtower perpetúa el error, y sigue el patrón de su fundador, el “mentiroso” Satanás. Jesús dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él fue homicida desde el principio y no permaneció en la verdad, por cuanto no hay verdad en él. Cuando dice una mentira, de lo suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentiras.” (Juan 8:44 Mod)
Franz desperdició su vida al servicio de la Watchtower, viviendo una mentira y recibiendo los aplausos de los hombres. Franz tuvo todas las oportunidades de ver las verdades acerca de Jesucristo a través de sus años de estudio, más persistió siempre en distorsionar el Evangelio. La última línea de la noticia de la muerte de Fred Franz, decía: “No tuvo sobrevivientes inmediatos.” Sí, Franz no dejó sobrevivientes... lo que dejó fueron víctimas.

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